Sin embargo yo comenzaría diciendo primero que se trata de un creador atrevido e irreverente, con una curiosidad intelectual y una sensibilidad que no parecen tener límites y que lo han llevado a viajar por casi toda la geografía del arte. Junto a él no solo realiza sus primeros conciertos y giras por el país como cantautor e inicia esa aventura de sincretismo de lo cubano con el Jazz y el Pop sino que, organiza varios festivales de la trova que intentaron promover lo más underground y emergente del movimiento estancado en sus íconos oficiales, poniendo en práctica iniciativas culturales alternativas como aquella controvertida y polémica Invasión de jóvenes Creadores. Apadrinado por el grupo Síntesis funda uno de los proyectos musicales más vanguardista de principios de los 90 llamado Estado de Animo en el que fusionan con bastante éxito lo más progresivo del jazz, el rock y las raices cubanas y cuyos espectáculos combinaban elementos del Taking place y de la plástica en un intento por hacer Arte total. A comienzos de 1998 tuvo la oportunidad de viajar a Madrid para participar en la Semana de la Canción de Autor a petición de Eduardo Bautista (presidente de la Sociedad de Derechos de Autor española) quien había asistido a una de sus presentaciones. Se trata de una asombrosa mezcla de música cubana con R&B, en un intento más cultural que de figurar en las listas del Mainstream y del que, por si fuera poco, el mismísimo Marc Kamming (el más famoso Dj de los eighty en N.Y y descubridor de Madonna) ha dicho que es junto con Orishas lo más vanguardista de la música cubana contemporánea.